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Redacción Mobilsfera
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El jardín vallado de Apple se resquebraja país a país, y pelear cada caso es una batalla perdida

El Tribunal Federal de Australia ha ordenado abrir el iPhone a tiendas de apps rivales y pagos alternativos. Lo más sensato para Apple es un modelo global único, no otro recurso.

Publicado
23 de octubre de 2026
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4 min
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Foto: Cullen Steber / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

¿Cuántas veces tiene que perder una empresa en los tribunales antes de dejar de tratar cada derrota como un accidente local? Apple acaba de perder en Australia, y el patrón ya cuesta mucho atribuirlo a la casualidad. A nuestro juicio, el jardín vallado no se derrumba de un único golpe espectacular. Se desmonta jurisdicción a jurisdicción, y Apple ha elegido la forma más cara de permitirlo.

Qué ha ordenado exactamente el tribunal

El Tribunal Federal de Australia, a través del juez Jonathan Beach, ha ordenado a Apple que permita a los usuarios de iPhone con cuentas Apple australianas descubrir, instalar y actualizar aplicaciones mediante tiendas de apps alternativas y descargas directas, según informa dig.watch. Apple tampoco puede obligar a los desarrolladores a usar su sistema de compras dentro de la app para contenido digital. Las órdenes deben aplicarse antes del mediodía del 1 de marzo de 2027, y Apple puede solicitar una prórroga, con aprobación judicial, hasta el 3 de mayo. Por su parte, Epic dijo a Reuters que Fortnite volverá a la App Store australiana el jueves.

Apple asegura que solicitará la suspensión de la medida y recurrirá, con el argumento de que quiere proteger «la experiencia segura y fiable que consumidores y desarrolladores esperan de la App Store». Así que marzo de 2027 no está garantizado.

El juez ha dejado por escrito el manual de Apple

Lo más interesante no es la apertura en sí, sino el diagnóstico. Según TechRadar, la sentencia afirma que, ante restricciones que no son «detalladas, prescriptivas y precisas», Apple ha «aplicado sistemáticamente prácticas que buscan eludir los efectos prácticos de esas restricciones». Beach calificó además las comisiones y las fricciones de «tácticas de disuasión».

Parece que el juez hubiera estudiado los rodeos vistos en Europa y en EE. UU. y hubiera redactado de antemano las contramedidas. Las órdenes prohíben cobrar por el acceso a la distribución alternativa, prohíben cobrar por herramientas y API que la dificulten, y exigen que los requisitos de seguridad sean necesarios y proporcionados. Pienses lo que pienses de Epic, los tribunales parecen estar aprendiendo a regular el rodeo, y no solo la norma.

Creemos que ahí es donde la estrategia de Apple ha dejado de funcionar. Cumplir al mínimo en todas partes, con una comisión por aquí y una pantalla de aviso intimidatoria por allá, solo invita a órdenes cada vez más detalladas. Y cada nueva probablemente será menos flexible que la anterior.

La seguridad es un argumento real, pero Apple lo ha gastado

Seamos justos: el argumento de seguridad de Apple no está vacío. Las órdenes australianas mantienen los análisis automáticos de seguridad y privacidad y la notarización por parte de Apple o de un tercero cualificado, y permiten retirar las apps que sean malware. Que un regulador acepte ese marco es el mejor trato que Apple puede esperar. El tribunal le ha dado una plantilla para una apertura segura.

El problema es la credibilidad. Cuando cada defensa de la seguridad llega acompañada de una comisión sobre las alternativas, usuarios y jueces empiezan a oír la comisión, no la seguridad. Thurrott llegó a calificar de burlona la declaración de Apple, dado lo mucho que la sentencia trata de proteger las apps externas. Es una opinión, pero es fácil ver de dónde viene.

Construir un único modelo y dejar de litigar por geografías

Nuestra recomendación es clara: Apple debería diseñar un marco global único para la distribución y los pagos alternativos, con la notarización y los controles antimalware como núcleo, y con una comisión que refleje costes reales y no la disuasión. Y desplegarlo allí donde la ley lo exija, en lugar de mantener un mosaico de normas regionales.

El mosaico es el verdadero coste. La orden australiana alcanza incluso a los desarrolladores de todo el mundo que forman parte del Apple Developer Program, que deben recibir las mismas herramientas en condiciones sustancialmente iguales. Añade la UE, donde la Ley de Mercados Digitales ya forzó la apertura, y un recurso de Apple ante el Tribunal Supremo de EE. UU. que, según TechRadar, está previsto para su periodo de sesiones 2026-2027, en octubre. Varios regímenes implican varios equipos de cumplimiento normativo y, sospechamos, varios pleitos perdidos.

El contraargumento son los ingresos: Apple retiró Fortnite en agosto de 2020 precisamente por una forma de pago que esquivaba su comisión del 30 %, así que claramente valora esa tarifa. Es cierto. Pero una tarifa que solo sobrevive si se defiende en todos los tribunales es, a nuestro juicio, una tarifa con los días contados.

Qué deberían hacer los usuarios

Si estás en Australia, los cambios de mayor alcance no llegarán antes de marzo de 2027, y un recurso podría retrasarlos. Cuando lleguen las tiendas, nuestro consejo es la cautela: quédate con desarrolladores conocidos y recuerda que el requisito de análisis de Apple es un mínimo, no una garantía. En el resto del mundo, conviene vigilar cómo responde Apple. Si recurre y vuelve a levantar fricciones, cabe esperar otra sentencia como esta. Si por fin construye un modelo global limpio y seguro, quizá descubra que el jardín sobrevive sin las vallas.

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